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martes, 23 de agosto de 2016

TRATADO DE LOS ANGELES - SANTO TOMAS DE AQUINO

Q. LIII
(CONTINUACIÓN)

Del movimiento local de los Ángeles


De esto y de lo anteriormente afirmado según Santo Tomás: que, estando el ángel en el lugar por la operación, cuando no obra en algún lugar no está en lugar ninguno, siguese que, cuando el ángel deja de obrar en un lugar y no aplica su virtud a ningún otro, o viceversa, cuando no la está aplicando a ninguno y luego la aplica a uno, no se da propiamente movimiento, ni continuo ni discontinuo. La referencia principal de donde se explico lo siguiente sigue siendo el doctor Angélico que se expresa de esta manera: El ángel bienaventurado (Como más abajo diremos, aquí Santo Tomas solo se vale de los ángeles en gracia no de los caídos o también llamados demonios que ya han perdido la gracia) [24] puede moverse localmente. Pero así como estar en un lugar conviene al cuerpo y al ángel de modo equivoco, esto mismo sucede cuando se trata del movimiento local. En efecto, el cuerpo ocupa un lugar por cuanto está contenido en el lugar y yuxtapone a él sus dimensiones, (La tasa es el continente y lo que tiene dentro es lo contenido) por lo cual es preciso que el movimiento local del cuerpo sea medido por el lugar y se acomode a sus exigencias; y de aquí que la continuidad del movimiento dependa de la continuidad de la magnitud o espacio, y al después del espacio corresponda el antes y el después del movimiento local del cuerpo, como dice el Filósofo. (El antes y después también supone el tiempo) Pero el ángel no está en un lugar en cuanto medido y contenido, es decir, como el cuerpo sino más bien en cuanto continente. 

(Apliquemos d modo inverso lo de la taza y comprenderemos  mejor lo que Santo Tomas dice) De ahí que el movimiento local del ángel no se mide por el lugar mismo  o por sus exigencias de continuidad, sino que es un movimiento discontinuo. En efecto, puesto que, según hemos dicho, la única manera de estar el ángel en un lugar es por  el contacto de su virtud, es necesario que el movimiento del  ángel en el lugar no consista más que en diversos contactos, sucesivos y no simultáneos, con los distintos lugares,  ya que, como hemos dicho, el ángel no puede estar simultáneamente en muchos lugares, como es el caso de Dios nuestro Señor, y este género de contactos no son necesariamente continuos.  Puede, sin embargo, encontrarse en estos contactos cierta continuidad. Según hemos visto, no hay inconveniente en  asignar al ángel, por razón del contacto de su virtud; un  lugar divisible, como se asigna un lugar divisible al cuerpo  por razón del contacto de sus dimensiones. Por tanto, así  como el cuerpo abandona sucesivamente, y no todo a la vez,  el lugar donde antes estaba, de donde proviene la continuidad de su movimiento local, así también el ángel puede abandonar paulatinamente el lugar donde primero estaba, y de  este modo su movimiento sería continuo. Mas puede también  abandonarlo de repente y ocupar súbitamente la totalidad, de otro, y en este caso su movimiento no sería continuo sino discontinuo [25],

Al hablar aquí Santo Tomás del ángel bienaventurado, no ha de entenderse la doctrina restringida a él con exclusión de los ángeles malos. Tanto en el prólogo de: la cuestión como en el desarrollo del artículo, habla del ángel en general, sin distinción alguna.  El mencionar especialmente a Ios ángeles buenos es debido a que considerando las objeciones 2 y 3 el movimiento como algo imperfecto, respecto a los ángeles buenos parece ofrecer especial dificultad por el estado de felicidad y perfección consumada en que se encuentran, La doctrina aquí expuesta es, pues, común a todos los ángeles, buenos y majos, si bien en los malos el movimiento local y sus demás operaciones en el lugar, con su poder natural, están coartadas por Dios en castigo de su pecado.

3. Cuando el movimiento del ángel "es continuo, no puede el ángel moverse de un lugar a, otro sin pasar por el medio... Pero cuando el movimiento del ángel es discontinuo, es posible que cruce de un extremo a otro sin pasar por el medio" (a. 2, IC. y ad 3).

El porqué de ambas partes de esta proposición se explica clara y ampliamente en el cuerpo del artículo y es doctrina genuina del Angélico, consecuente siempre consigo mismo una vez sentados los principios. Así lo afirma reiteradamente cuando dice que el ángel, "según obre algo en los lugares intermedios, O en alguno solamente, o en ninguno, así pasará por todos ellos, por alguno o por ninguno" (I Sent. dist. 37, q, 4, a. 2); Y “que el ángel, si quiere, puede moverse de un extremo a otro sin pasar por el medio; y si quiere, puede pasar por todos los lugares intermedios... , porque estando el ángel en el lugar por el contado de su virtud, no está en el lugar como contenido en él, sino conteniéndolo con su poder, que trasciende el lugar; por donde no es necesario que siga en el movimiento las condiciones de este o al otro lugar (propias del movimiento continuo,)  y sí quiere, puede pasar a éste o al otro lugar, sin intermedie nada eso es por su virtud propia (Quolib. 1. a. 5). Esto ha de entenderse del ángel cuando se mueve a sí Mismo (a lo cual se le llama movimiento discontinuo) en el lugar, pues cuando mueve un cuerpo, cuyo movimiento necesariamente es continuo, es decir, su movimiento es según antes y un después, (como sucede con nosotros que en un momento estamos en un lugar y para pasar a otro debemos desplazarnos) debe necesariamente también pasar el ángel por el lugar intermedio, como pasa el cuerpo por cuyas leyes, se rige en tal caso el movimiento. Si por no tener el habito de la teología, lo cual se adquiere en escuelas tomistas o seminarios, pero no modernistas sino de la tradición que, cada vez quedan menos seminarios y no digamos de las escuelas tomistas las cuales dudo que existan. Les dejo la explicación de Santo Tomas y si aun no entienden entonces consulten a su servidor: Padre Arturo Vargas

Según hemos dicho, el movimiento del ángel puede ser continuo o no continuo. Si, pues, es continuo,  no puede el ángel moverse de un lugar a otro sin atravesar  por medio, porque, como dice el Filósofo, el medio es aquello,  a que primeramente llega el sujeto del movimiento continuo antes de alcanzar el último extremo; y no se olvide que el  orden del antes y después en el movimiento continuo corresponde a lo primero y segundo en lo extenso, como dice el Filósofo.  Pero cuando el movimiento del ángel no es continuo, es  posible que cruce de un extremo a otro sin pasar por medio, según vamos a ver [27]. Entre dos lugares extremos hay infínitos lugares intermedios, lo mismo si se trata de lugares divisibles que indivisibles. Si son indivisibles, esto es evidente,  porque entre dos puntos cualesquiera hay infinitos puntos intermedios, puesto que nunca habrá dos puntos distintos sin  que entre ellos haya un lugar intermedio, como demuestra  el Filosofo.-Y lo mismo es necesario decir tratándose de lugares divisibles, como se echa de ver examinando el movimiento continuo de un cuerpo cualquiera. El cuerpo no se  mueve de un lugar a otro más que en el tiempo. Pero ocurre  que, durante todo el tiempo que mide el movimiento de un  cuerpo, no es posible hallar dos instantes en que el cuerpo  que se mueve no esté en lugares distintos, porque si durante ellos estuviese en el mismo lugar, estaría en reposo, ya  que estar en reposo no es más que estar en un mismo lugar  antes y después. Por consiguiente, así como entre el primero y el último instante del tiempo que mide el movimiento  hay infinitos instantes, así también es necesario que entre el  primer lugar, en que empieza el movimiento, y el último, en  que termina, haya infinitos lugares. - Un ejemplo sensible  puede aclarar esto. Supongamos que un cuerpo tiene un palmo y sea de dos el camino que ha de recorrer. No cabe duda que el lugar primero, de donde parte el movimiento, tiene un palmo, y que el de llegada, donde ternaria, tiene otro palmo, Es también indudable que, cuando el cuerpo empieza a moverse, va abandonando por partes el primer palmo y deslizándose por partes en el segundo. A medida, pues, que se  vaya dividiendo la extensión del palmo, se irán multiplican-  do los lugares intermedios, porque un punto cualquiera que  se tome en la extensión del primer palmo es principio de un  lugar, y el correspondiente en la magnitud del otro es su  término. Pero como la magnitud es divisible hasta el infinito,  y en toda magnitud hay infinitos puntos potenciales, siguese  que entre dos lugares cualesquiera hay infinitos lugares intermedios. Pero un móvil no puede recorrer una infinidad de lugares más que por la continuidad del movimiento, y esto debido a que, si bien los lugares intermedios son infinitos en  potencia, es igualmente posible encontrar cierta infinidad potencial en el movimiento continuo. Si, pues, el movimiento   es continuo, todas las partes que-lo componen estarán actualmente numeradas, y, por tanto, si un móvil se mueve  con movimiento no continuo, es forzoso, o bien que no pase  por todos los 'lugares intermedios, o que recorra infinitos lugares intermedios, cosa esta última imposible. Por consiguiente, cuando su movimiento no es continuo, el ángel no recorre todos los lugares intermedios. Adviértase aquí que lo de moverse de un extremo a otro  sin pasar por el medio puede convenir al ángel, pero no al cuerpo, porque el cuerpo está medido y contenido por el lugar, lo que requiere que en su movimiento se pliegue a las  leyes del lugar. En cambio, la substancia del ángel no está  sujeta al lugar en cuanto contenida, sino que es superior a  él y le contiene: y de aquí que sea dueño de aplicarse al lugar del modo que prefiera, bien sea pasando por el medio o  bien sin pasar.