utfidelesinveniatur

sábado, 20 de agosto de 2016

LA MISA NUEVA - Mons.Marcel Lefebvre


LA MISA NUEVA

1º Parte

ESTIMADOS lectores una vez terminada la entrega completa de trabajo titulado ¿La Misa Nueva es válida o invalida? Y siguiendo con ese mismo tema les hacemos entrega de otro estudio no hecho por su servidor sino por el mismo Mons. Lefebvre sin omitir nada del libro.  Quien, dentro del ambiente católico, no ha oído hablar de este gran Arzobispo? Su voz y escritos han recorrido todo el orbe católico por lo menos hasta su muerte. Su muerte fue, para quienes lo conocimos, una perdida muy grande, por un lado, por otro lado, se gano un intercesor en el cielo a pesar de la “supuesta excomunión” que los enemigos de Dios y de Jesucristo lanzaron contra él. De él podemos decir con toda tranquilidad y aplicando aquellas palabras de San Pablo a su discípulo Tito: “He combatido el buen combate, he guardado lo fe. Ya no me queda sino recibir la corona que me dará el supremo juez, no solo a mi…etc. Mons. Lefebvre es de esos hombres que la divina providencia ha sucintado en los momentos coyunturales de la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, de esa pléyade de valientes varones que, despreciando las dadivas del mundo o huyendo de las alabanzas que el mundo da a aquellos que quiere callar si o si, no temen defender La VERDAD también que no se arremedró ante las amenazas de este mundo, incluyendo a la Nueva Iglesia.  Siendo su único refugio y fortaleza Dios Nuestro Señor se lanzo a una guerra sin igual denunciando los errores modernistas que coparon el Concilio Vaticano II y luego se diseminaron por todo el mundo como la más perniciosa cizaña jamás vista en la Iglesia de nuestro divino Salvador, denuncio con plena autoridad dichas novedades heréticas. Comenzó su batalla en el mismo Concilio Vaticano VII, donde formo parte activa del Coetus Patrum aquel grupo que trato por todos los medios de abortar lo que se estaba gestando, pero no lo lograron, los enemigos de Dios ya lo habían infestado todo con sus pérfidas doctrinas. Al no tener otra alternativa solo le quedaba defender contra viento y marea la verdad divina, la fe. La doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, continuar el sacerdocio católico y la Santa Misa de Siempre sin temer sino solo a Dios y teniendo siempre presente el día de su juicio particular, pues no quería escuchar de Nuestro Señor Jesucristo las siguientes palabras: ¿“Que has hecho de mi Iglesia? ¿Has contribuido también a su destrucción? Quien escribe esto muchas veces le escucho decir esas palabreas que era para él como un acicate o una muletilla constante con la cual tomaba fuerza para continuar con su obra de denunciar a los denostadores de la Iglesia con nombre y apellido para que no quedara duda de quién era el lobo con piel de oveja que destrozaba la obra divina del Redentor del mundo. Muchos fueron sus escrito, muchas sus conferencias dadas dentro de sus seminarios como fuera de ellos y no tenia pelos en la lengua para hablar sobre estos temas.

Hoy, por desgracia, sus “partidarios”  o “discípulos” no son dignos hijos de tal Padre pues le han TRAICIONADO y no contentos con ello han mutilado sus discursos, sacado de sus estantes sus obras o, en el peor de los casos, también han sufrido mutilaciones, pues este era uno de los propósitos de sus “nuevos amigos” de la Roma modernista para obtener la prelacía personal o la aprobación del gobierno Argentino en cuanto a “institución católica” he insertarla en la diócesis de Buenos Aires y otras tantas dádivas “benévolas” de los pontífices modernistas enemigos de todo lo santo sobre la tierra en la tierra y en los infiernos"? Si al solo nombre hay que arrodillarse ¿vamos a permanecer de pie, cuando está presente en la realidad, en la Sagrada Eucaristía? Al lugar donde se ofrece un sacrificio, se le llama altar. Por ello, no se puede aceptar, como sustitutivo del altar, una mesa corriente, destinada a las comidas, que, según recordaba San Pablo, se hallan en los comedores de las casas, para comer y beber. El altar ha de ser pieza que no se traslade y donde se ofrece y se derrama la sangre. En el momento en que se convierte el altar en mesa de comedor ha dejado de ser altar.

Tomado del protestantismo Suprimir todos los altares que son verdaderamente tales, poner, en su lugar, una mesa de madera, delante del altar que ha sido solemnemente consagrado, es, precisamente, hacer desaparecer la noción de Sacrificio, que hemos visto es de importancia capital para la Iglesia Católica. Y es de esta forma como llegó y se consolidó el protestantismo. Por esta desaparición de la idea de Sacrificio, pasó Inglaterra entera, al cisma y luego a la herejía.

...Resbalando, resbalando, poco a poco, vamos a encontrarnos protestantes, sin enterarnos Siquiera. 

Precisamente uno de los libros seriamente censurado y apartado de los fieles y del público en general, es este LA MISA NUEVA cuyos artículos aparecerán en este blog en memoria de quien nos dio mucho, en especial a un servidor, la ordenación sacerdotal. Nos dejo como ejemplo digno de emulación su firmeza en la fe hasta la muerte acaecida el 25 de marzo de 1991. Valla esta publicación de su libro como mi filial devoción a su persona que me acogió como uno de sus hijos espirituales. Vuestro servidor en Jesús Y María:

R. P. Arturo Vargas Meza.


 DECLARACION
DEL ARZOBISPO MONSEÑOR LEFEBVRE



"Destruir la Misa"

¿Cuál es la crisis que estamos atravesando actualmente? Se manifiesta, a mi entender, bajo cuatro aspectos fundamentales para la Santa Iglesia. Se manifiesta, a primera vista, creo yo, y me parece que es uno de los aspectos más graves, porque, para mí, si se estudia la historia de la Iglesia, uno se da cuenta de que la gran crisis que atravesó en el siglo XVI, crisis espantosa, que arrebató a      la Iglesia santa, millones y millones de almas, regiones enteras, Estados en su totalidad, esta crisis fue, más que nada, una crisis del culto litúrgico; y que, si actualmente existen divisiones entre aquéllos que se dicen cristianos, se ha de atribuir más que a otras causas a la manera de celebrar el culto litúrgico; y si los protestantes se separaron de la Iglesia,  la causa principal es que los instigadores del protestantismo, como Lutero, dijeron, desde el primer momento: "Si queremos destruir la Iglesia hemos de destruir la Santa Misa". Ésta fue la consigna de Lutero. Se había dado cuenta de que, si llegaba a poner las manos en la Santa Misa, si conseguía reducir el Sacrificio de la Misa a una pura comida, a una conmemoración o recuerdo, a una significación de la comunidad cristiana, a una rememoración o memorial de la Pasión de Nuestro Señor y, como consecuencia, que quedase más débil lo más sagrado que hay en la Iglesia, lo más santo que nos ha legado Nuestro Señor, lo más sacrosanto, él conseguiría destruir la Iglesia. Y ciertamente, consiguió, por desgracia, arrebatar a la Iglesia naciones enteras, obrando de esta forma.

La Misa, un sacrificio

Pues, bien. Hoy existe una tendencia, que nadie puede negar, de poner las manos sobre la Santa Misa. Se llega a alterar cosas que son esenciales en la Santa Misa. Y ¿cuáles son estas cosas esenciales, en la Santa Misa? En primer lugar, la Santa Misa es un sacrificio. Un sacrificio no es una comida. Pero, en la actualidad, se ha querido desterrar hasta la palabra sacrificio. Se habla de Cena Eucarística, se habla de comunión eucarística... , se habla de todo lo que se quiera, con tal de no mencionar siquiera la palabra sacrificio, y no obstante, la Misa es, esencialmente, un sacrificio, el Sacrificio de la Cruz; no es otra cosa. Sustancialmente, el Sacrificio de la Cruz y el Sacrificio de la Misa son la misma cosa y el mismo y único Sacrificio.


No hay otra mutación que en la comida oblación. Nuestro Señor se ofreció de una manera sangrante, cruenta, en el altar de la Cruz, siendo Él mismo el Sacerdote y la víctima. Y sobre nuestros altares, se ofrece, siendo igualmente el Sacerdote y la Víctima, por ministerio de los sacerdotes.

El sacerdote es solamente el Ministro consagrado por el Sacramento del Orden, configurado, por el Carácter, al Sacerdocio de Nuestro Señor Jesucristo, ofreciendo el Sacrificio de la Misa, en la persona de Cristo: "in persona Christi".
La Presencia Real

Si se le quita la Transubstanciación, a la Misa. .. Ya que os he hablado de Sacrificio, hablemos ahora de la segunda cosa necesaria, esencial, que es la Presencia Real de Nuestro Señor, en la Sagrada Eucaristía. Si se elimina la Transubstanciación... Esta palabra es de una importancia capital, porque, al suprimirla, se omite la presencia real, y deja, por tanto, de haber Víctima. Deja de haber Víctima para el Sacrificio. Y, por lo tanto, deja de haber Misa. Dicho de otra forma: deja de existir Sacrificio y nuestra Misa es vana. Nos quedamos sin Misa. (Ha dejado de ser el Sacrificio que nos dio Nuestro Señor, en la. Santa Cena y en la Cruz, y que les mandó a los Apóstoles lo perpetuaran sobre el altar). Es el segundo elemento indispensable. Primero, el Sacrificio, luego, la Presencia Real. Hablemos ahora del Carácter sacerdotal del Ministro. Es el sacerdote, no los fieles es el sacerdote el que ha recibido el en cargo, de Dios Nuestro Señor, para continuar el Sacrificio. Y de ninguna manera los fieles.

Cierto es que los fieles se han de unir al Sacrificio, unirse de todo corazón, con toda su alma, a la Víctima, que está sobre el altar, como debe hacerlo también el sacerdote. Pero los fieles no pueden ofrecer, en manera alguna, el Santo Sacrificio, "in persona Christi", como el sacerdote.

El sacerdote está configurado al Sacerdocio de Cristo, está marcado para siempre, para la eternidad. "Tu es sacerdos in aeternum". .. Sólo él puede ofrecer verdaderamente el Sacrificio de la Misa, el Sacrificio de la Cruz. Y, por consiguiente, sólo él puede pronunciar las palabras de la Consagración.

¡De rodillas!

No es normal que los seglares se coloquen alrededor del altar y que pronuncien todas las palabras de la Misa, junto con el sacerdote. Porque ellos no son sacerdotes en el sentido propio en que lo es el sacerdote consagrado. Tampoco podemos considerar como cosa normal el haber suprimido toda señal de respeto a la Real Presencia. A fuerza de no ver ningún respeto hacia la Sagrada Eucaristía, acaba por no creerse en la Presencia Real. Y ¿quién se atreverá a llegar, por tal camino, a cosa parecida, después de meditar la divina Palabra, según la cual "al nombre de Jesús, dóblese toda” rodilla, en el cielo.

Poco y nada podemos agregar a las palabras de Mons. Lefebvre, más claro no puede ser. Los artículos de Mons. Están estrechamente unidos a lo que se ha dicho, sobre este tema, en otro lugar dentro de este blog cuyo título es: ¿LA MISA NUEVA ES VALIDA O INVALIDA? O las reformas de Cranmer (Misa Anglicana)

CONTINUARA...