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lunes, 11 de julio de 2016

TRATADO DE LOS ANGELES - SANTO TOMAS DE AQUINO

Las apariciones de los ángeles
(a. 2)

(CONTINUACIÓN)


2). No es necesario advertir que lo que se dice de los ángeles ha de entenderse no sólo de los 'buenos, sino también de los malos, los cuales, aunque por el pecado perdieron los dones sobrenaturales, conservan íntegra su naturaleza y su poder. Si bien, dado que en sus apariciones los demonios no intentan más que la perdición del género humano, aun su poder natural está coartado por Dios, quien por una especial providencia no les permite causar 'al hombre todo el mal que quisieran.

d) FINALIDAD DE LAS APARICIONES DE LOS ÁNGELES (AD 1).

El fin primario es hacer real y ostensible su intervención como instrumentos de la bondad divina en la economía de la ordenación del hombre al fin sobrenatural, ayudándole a la consecución del mismo, que es, también común a ambas naturalezas. Así, "apareciéndose los ángeles a los hombres para perfeccionarlos, es conveniente no sólo que iluminen su entendimiento con visión intelectual, sino también que provean a la imaginación y a los sentidos exteriores...tomando cuerpo" (De Potente», q. 6, a. 7). Pues aunque los ángeles sean por naturaleza superiores a los nombres, "por gracia estamos destinados a Igualarlos y vivir en su compañía, y así se dice (Mt. 22, 30) que (los hombres) serán como los ángeles en el cielo, Y por eso, vara manifestar su familiaridad con nosotros, se acomodan en cierto modo a nosotros, tomando cuerpo; así, tomando lo que es nuestro, elevan nuestro entendimiento a lo que es propio de ellos, como el Hijo de Dios bajando a nosotros nos elevó a sí. Mas los demonios, transformándose en ángeles de luz, tratan de hacer para engañarnos lo que los ángeles buenos hacen para nuestro provecho" (ibíd.). Secundariamente, las apariciones de los ángeles en el Antiguo Testamento se ordenaban a prefigurar la encarnación del Verbo.

Para terminar con este interesante artículo nos es preciso citar la respuesta al artículo II de esta cuestión 51:

Dijeron algunos que los ángeles nunca toman cuerpo y que cuanto se lee en la Sagrada Escritura sobre apariciones de ángeles sucedió en forma de visión profética, esto es, imaginativa. Pero esto se halla en contradicción con lo que propone la Sagrada Escritura. En efecto, lo que es visto con visión imaginable no está más que en la imaginación del que lo ve, y, por tanto, no puede ser vista por todos indistintamente. Pero la Sagrada Escritura menciona a veces apariciones de ángeles, que fueron vistos por todos sin excepción, y así las ángeles que se aparecieron a Abraham fueron vistos por él, por toda su familia, por Lot y por los habitantes de Sodoma ; y lo mismo sucedió con el ángel aparecida a Tobías, que fue visto por todos, cosa que prueba, sin lugar a duda, que tales apariciones se realizaron con visión corporal, en la cual lo que se ve está fuera del vidente, que es como puede ser visto por todos. Pero con esta clase de visión no se ven más que los cuerpos. Por consiguiente, como los ángeles, según tenemos dicho, ni son cuerpos ni tienen cuerpo unido naturalmente a ellos, es indispensable que algunas veces tomen cuerpo.

C) Que operaciones pueden ejercer los ángeles mediante los cuerpos en que aparecen.

De la doctrina que se acaba de exponer fluye lógicamente como simple corolario, que los ángeles, mediante los cuerpos que toman, no pueden ejercer operaciones 'Propiamente vitales. No son principio eficiente inmediato de la vida, lo que es propio de Dios, ni tampoco pueden ser principio formal de ella como el alma, puesto que esto es propio de la "substancia que es parte de alguna naturaleza que no tiene en sí razón completa de especie" (a.1 ad, 3), y los ángeles son substancias específicamente completas. Luego no animan vitalmente el cuerpo que tornan, al que sólo se unen accidentalmente en la forma expuesta; y faltando el principio vital, no puede haber ni, potencias ni operaciones propiamente vitales.

Esto por lo que hace a las operaciones de la vida sensitiva, propias del cuerpo viviente, a las que únicamente se refiere el artículo, pues entendiendo la vida en el sentido más amplio y perfecto, por acción inmanente perfecta, existe también en los ángeles y, en un grado aún superior, en Dios mismo (1." p., q. 18, a. 3).


Para entender los pasajes escrituristicos en que se atribuyen a los ángeles aparecidos operaciones que parecen vitales, bastará con distinguir en ellas lo que es propio y formal de la operación vital y lo que, siendo material, es común a las demás operaciones no vitales, que se dan también en los seres no vivientes. Lo que es formal en la operación vital no puede darse en el cuerpo que el ángel toma al aparecerse, pues falta en ellos el principio potencial de tales operaciones. Así, no pueden las ángeles sentir, comer, beber, engendrar, etc. En cambio, lo que es material en las operaciones del cuerpo viviente y que puede producirse; por una fuerza inferior al principio vital, como es el moverse, la emisión de sonidos y modulación de los mismos en voces, etc., puede darse en el cuerpo que los ángeles toman, como puede producir mecánicamente el hombre esas mismas operaciones en instrumentos o máquinas.