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lunes, 20 de junio de 2016

Novena a San Pascual Bailon


Novena a
San Pascual Bailon


ACTO DE CONTRICIÓN
Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amen

Meditar a continuación la reflexión del día que corresponda:

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Dios, que al bienaventurado San Pascual, Confesor tuyo, honraste con el ardiente amor a los sagrados Misterios de tu Cuerpo y Sangre: concédenos propicio que así como percibió la espiritual dulzura y suavidad de este divino convite, merezcamos también el percibirlos nosotros. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


DÍA PRIMERO

Comenzar con el acto de contrición.

REFLEXIÓN. San Pascual fue sublimado a la excelsitud de la Santidad, porque fue humildísimo lego franciscano. Imítalo: mientras no seas humildísimo, no te tengas por virtuoso.

ORACIÓN. Humildísimo San Pascual: por amor de Jesús, manso y humilde corazón, os ruego me otorguéis la virtud de la humildad y con ella la gracia que os pido en esta Novena. Amén.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias. Terminar con la oración final para todos los días.
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DÍA SEGUNDO

Comenzar con el acto de contrición.

REFLEXIÓN. San Pascual fue ángel de inocencia, tesoro de angélicas virtudes y, sin embargo, mortificaba durísimamente su cuerpo con asperísimas penitencias
¿Quieres tú ir al cielo por la senda cómoda del regalo de tus apetitos?

ORACIÓN. ¡Santo mío! Alcanzadme del Señor el espíritu de penitencia, para que llore mis culpas pasadas y para que no me deje arrastrar jamás de mis desordenadas pasiones. Y con esta gracia otorgadme la que os pido en esta Novena. Amén.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias. Terminar con la oración final para todos los días.
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DÍA TERCERO

Comenzar con el acto de contrición.

REFLEXIÓN. San Pascual se hizo sordo a los halagos y sonrisas del mundo despreciando sus risueñas promesas y vistiendo pobrísimo sayal. No camines tú en busca de la vanidad terrena, que el mundo es un mentiroso avaro de sus dones. Imita a San Pascual y aspira a los dones del cielo.

ORACIÓN. Amadísimo San Pascual: poned, os lo suplico, aversión en mi alma a los placeres y vanidades locas del mundo, y un grandísimo amor a las dichas estables y purísimas de la gloria, y dadme la gracia que os pido en esta Novena. Amén.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias. Terminar con la oración final para todos los días.
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DÍA CUARTO

Comenzar con el acto de contrición.

REFLEXIÓN. San Pascual fue modelo insigne de pureza e inocencia de costumbres. Niño, pastorcito, religioso, siempre brilló en él la gracia del candor bautismal y el odio a la más pequeña imperfección. Ama tú la pureza de vida, que es lo felicidad verdadera.

ORACIÓN. Angel de pureza, amado San Pascual: concédeme que imite vuestra angelical vida, aborreciendo mis pecados, venciendo mis tentaciones y viviendo puro en la presencia del Señor; y alcánzame asimismo la gracia que os pido en esta Novena. Amén.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias. Terminar con la oración final para todos los días.
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DÍA QUINTO

Comenzar con el acto de contrición.

REFLEXIÓN. San Pascual vivió en la tierra siempre unido a su Dios, por medio de la oración. Su pensamiento, sus anhelos, sus suspiros al cielo subían y en el ciclo estaban. La oración fue para él tesoro de consuelo y mina de santidad. ¿Cómo vives, pegado siempre a la tierra sin pensar nunca en tu Dios, que tanto piensa en ti?...

ORACIÓN. Os suplico, gloriosísimo San Pascual, me obtengáis del Señor el espíritu de oración para que, despegándome de la tierra, suspire por la dicha que me espera a vuestro lado en la gloria. Concédeme también la gracia que os pido en esta Novena. Amén.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias. Terminar con la oración final para todos los días.
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DÍA SEXTO

Comenzar con el acto de contrición.

REFLEXIÓN. San Pascual amó ardientemente a Dios, como a su Creador, a su Redentor, y a su Padre amantísimo; y amó tiernísimamente a las criaturas, como a hijas de Dios y como a hermanas suyas predilectas. Por esto fue amado singularmente de Dios y de los hombres. ¿Posees tú la virtud excelsa de la caridad? El cristiano sin caridad es árbol estéril.

ORACIÓN. Por caridad, amadísimo Santo mío, os ruego que me deis una chispa de la que inflamaba vuestra alma, para calentar mi aterido corazón, y con ella la gracia que os pido en esta Novena. Amén.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias. Terminar con la oración final para todos los días.
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DÍA SÉPTIMO

Comenzar con el acto de contrición.

REFLEXIÓN. San Pascual fue serafín extático de la Sagrada Eucaristía. Día y noche velaba ante el Sagrario; la Hostia sacratísima era el blanco de sus anhelos y el centro de sus amores. ¿Cómo agradeces tú la bondad infinita de Jesús, prisionero de amor en la tierra? Visítalo en el Sagrario y recíbelo con frecuencia.

ORACIÓN. Serafín del Sagrario, glorioso San Pascual: haced que me enamore, como Vos, de la Sagrada Eucaristía, y que, como Vos, sienta hambre santísima de recibir a mi Dios sacramentado. Otórgame juntamente la gracia que os pido en esta Novena. Amén.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias. Terminar con la oración final para todos los días.
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DÍA OCTAVO

Comenzar con el acto de contrición.

REFLEXIÓN. San Pascual fue hijo amantísimo de la Madre Dios y todos los días la obsequiaba con afectuosas muestras de devoción. Ama tú a María, que amarla es recibir sus caricias maternales, es salvarse.

ORACIÓN. Protector mío San Pascual: infundid en mi pecho ternura filial a la Reina del cielo, para que me cuente entre sus hijos predilectos, en la tierra y en la gloria. Concédeme también la gracia que os pido en esta Novena. Amén.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias. Terminar con la oración final para todos los días.
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DÍA NOVENO

Comenzar con el Acto de Contrición

REFLEXIÓN. La muerte es el eco de la vida. La vida de San Pascual fue santísima, y su muerte fue santísima: un deliquio, un arrobo, un sueño dulcísimo en el Señor. ¿Quieres tú obtener buena muerte? Imita a San Pascual: vive santamente.

ORACIÓN. Por vuestra dichosísima muerte, ¡oh bendito San Pascual! os ruego encarecidamente me consigáis del Señor la gracia de no morir en pecado mortal; la dicha de morir santamente y la felicidad de la gloria, juntamente con la gracia que solicité en este Novenario. Amén.


Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias. Terminar con la oración final para todos los días.