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sábado, 28 de mayo de 2016

TRATADO DE LOS ANGELES - SANTO TOMAS DE AQUINO

Lugar que en la teología corresponde al tratado “De los Ángeles»


Considero al tratado de los como uno de los temas más difíciles de desarrollar, dejando de lado el de la Santísima Trinidad, por su complejidad y por ser seres puramente espirituales que están más allá de la metafísica y se elevan a lo puramente teológico y espiritual. Por otro lado siempre ha existido en el hombre un deseo innato en estudiar a estos espíritus puros en lo que más se pueda para comprender su forma ser y de de obrar. La ignorancia de la existencia de estas criaturas puramente espirituales es causa, en la actualidad, de muchas desviaciones, desvaríos y aberraciones que nos conduce a inventar una “supuesta” serie de extraterrestres de formas y figuras propias de la imaginación humana y del delirio de las mentes habidas de encontrar en ello un mórbido deseo que alimente o llene el hueco que ocupaba Dios en otras épocas de la humanidad. Hemos llegado, por otro lado, a un paganismo más radical e inhumano peor que aquel paganismo antiguo que tenía una razón de ser el de colmar un deseo religioso en el cual encontraban su razón de existir, pero el de ahora no tiene razón de ser ni de existir que conduce al nihilismo o sea al suicidio porque en él se encuentra la nada y, como se dice en teología, “la nada, nada es”. Quien, con la gracia de Dios, quiera entrar en el estudio de este tema tan elevado deberá pedir necesariamente la luz divina que ilumine su entendimiento y tener paciencia ante los escollos que se encuentre porque esta ante el umbral de lo más abstracto que la mente humana haya conocido dejando de lado, como ya dije, el tratado de Trinitatis donde la mente toca la eternidad de la substancia más simple y más abstracta por excelencia que es Dios mismo. Sin más por decir sedo el lugar a la introducción general de Santo Tomas aconsejando que en este tema recurran a quien esto escribe en las dudas que tengan siempre con el afán de esclarecer y rehuyendo la crítica en sí misma y la curiosidad ociosa:

 INTRODUCCION AL TRATADO DE LOS ANGELES

Lugar que en la teología corresponde al tratado “De los Ángeles»

Entre las pruebas para demostrar la existencia de Dios, admirable y sabiamente compendiadas por Santo Tomás en las llamadas cinco vías, la cuarta nos lleva al conocimiento de la existencia y perfecciones de la primera Causa por la existencia y perfecciones de sus múltiples efectos. De ahí que para llegar al conocimiento de Dios, posible a la razón humana con la sola luz natural, puedan y deban considerarse esos, efectos. De ahí que para llegar al conocimiento de Dios, posible a la razón humana con la sola luz natural, puedan y deban considerarse esos efectos.

Fuera de la fe, es este el único medio a nuestro alcance, basado en la objetiva realidad de las cosas, medio, por lo demás, legitimo, fundándose en las Sagradas Escrituras y en la tradición patrística, ha sido además sancionado por el magisterio de la Iglesia, la cual reiteradamente lo propugna hasta llegar a la solemne definición del Concilio Vaticano primero: “Si alguno dijere que la luz natural de la humana razón no puede conocer con certeza, por medio de las cosas creadas, al Dios único y verdadero, Creador y Señor nuestro, sea anatema” (Denz., n. 1806)

Por eso después de considerar a Dios en sí mismo, como autor y primera causa  de las cosas creadas, lógicamente viene a tratar de las criaturas, con cuyo conocimiento se perfecciona el que de Dios es dado tener naturalmente en este mundo, y, siguiendo el orden establecido en la división general de la SUMA TEOLOGICA, al tratado de Dios Uno y Trino debe seguirle la consideración de los seres creados, y entre todos primeramente, después de la creación en general el tratada dé los ángeles que encuadra perfectamente en la consideración de Dios como primer principio eficiente del mundo, consideración que cae de lleno dentro de la Primera Parte, en el apartado correspondiente a la distinción de las criaturas como se indica en el prólogo a Ias cuestiones 44 y 50. Dios, uno en esencia y, por sus operaciones ad intra, trino, en personas, es por sus operaciones ad extra primera causa eficiente de todo cuanto existe y tiene entidad positiva. Siendo, pues, los ángeles entidades positivas que entre todos los seres creados tienen el supremo grado de perfección, siguese que después de tratar de Dios en sí mismo, de su existencia, naturaleza, operaciones y de su bienaventuranza, y supuesta asimismo la producción por Dios de las criaturas, se trate de la distinción de éstas entre sí, no sólo en general ni en cuanto consideradas como buenas o malas, sino también en particular, en cuanto se distinguen en espirituales, corporales y mixtas,  consiguientemente de los ángeles.

Importancia de este tratado

No han faltado incluso teólogos que han hecho menor aprecio de este hermoso tratado de los ángeles, basándose; como indicaremos, en que creen ser poco lo que la revelación divina nos dice acerca de ellos y en que parece no ser mucho lo que la pura razón puede demostramos.  

Sin embargo, para el llamado con razón Doctor Angélico por antonomasia y para sus mejores discípulos y comentadores es este tratado verdaderamente egregio, y en él Santo Tomás, con su penetración de un genio, no sólo llega a la sublimidad angélica en el raciocinio, sino que establece, por decirlo así, y desarrolla toda la trama de su sistema Intelectualista realista, sentando o más bien haciendo acertada aplicación en cada caso de las doctrinas y principios metafísicos y psicológicos que integran el todo orgánico del insuperable sistema tomista.   

Tuvo siempre para nuestro Santo un atractivo especial el estudio de los ángeles, dé los que se ocupa en muchas de sus obras y sobre los que compuso hasta un tratado peculiar. Impedida por la enfermedad de asistir al coro para cantar a imitación de los ángeles, Ias divinas alabanzas, escribió un opúsculo (edic. MANDONN1;T, París 1927, t. I, páginas. 70-144) sobre los ángeles o substancias separadas, dedicado a su compañero Fr. Reginaldo de Priverno, en cuyo prólogo, que, además del celo del teólogo, refleja el alma del santo, escribe: "Puesto que no podemos participar de las sagradas solemnidades de los ángeles, no debemos dejar pasar vanamente el tiempo de la devoción, sino más bien compensar con el estudio lo que falta a la ocupación de salmodiar las divinas alabanzas Tratando, pues, de manifestar las excelencias de los ángeles, parece conveniente empezar par aquellas cosas que la humana conjetura juzgó acerca de ellos, de tal forma que, aceptando cuanto encontremos conforme con la fe, refutemos lo que repugna a la doctrina católica" (edíc. cit., p. 70)

No estará de más dar a conocer en esta Introducción, de una manera sucinta y breve, los principales lugares, distintos de la SUMA TEOLÓGICA, en las que el Angélico Doctor trata de los ángeles y en los que expone la doctrina que aquí nos enseña, salvo ciertas modificaciones en que su mentalidad sufrió alguna evolución, perfeccionándose hasta plasmarse en la doctrina definitiva de este tratado, como, se hará notar oportunamente. Dejando a un lado los comentarios a la Sagrada Escritura, en los cuales muchas veces el texto bíblico, le daba ocasión para Indicaciones breves sobre los ángeles véase, por ejemplo, In Isaíam, cap, 3; In Job, cap. 4, lect, 3; In Joannem, cap, 18, lect. 6; Ad Romanos, cap. 8, lect. 38; capitulo 13. lec 9; Ad Ephesios 8, cap. 1, lec. 10; cap. 13, .lect. 10; Ad Hebr., cap, 1, Iect. 13; 1, ad Corinthios, cap, 1, lect, 11 y 21; 'cap. 2, lect. 3; cap. 6, Iect, 3; cap. 13, lect.: 1; cap. 15; Il od. Cor., .ca, .p. 11, Ject. 14); Y haciendo caso omiso, también de no pocos lugares de sus obras en los que ocasionalmente se ocupa de las substancias espirituales, cuyas citas sería demasiado prolijo enumerar, limitémonos a reseñar las obras y lugares en que más de intento se ocupa de los ángeles el santo Doctor, bien sea bajo este nombre, bien bajo el de substancias separadas, intelectuales, inmateriales, espirituales, etc.

El elenco de obras escritas por Santo Tomás, tan rico y variado en títulos y sujetos, no es menos expreso y abundante en doctrina sobre los ángeles, de los que no será una exageración afirmar que trata en la mayor parte de sus obras de carácter dogmático y apologético e incluso en no pocas de índole filosófica. La siguiente relación, confirmará sobradamente la veracidad de nuestro aserto Scriptura super quatuor libris Sententiarum Magistri Petri Lontbardi (1254-56), de los que el libro 1 dedica la cuestión 3 y 4 de la distinción 37 al estudio del lugar y movimiento local de los ángeles respectivamente con tres artículos, en cada cuestión, cuyos títulos y contenido son los mismos que los seis artículos de las cuestiones 51 y 56 de la SUMA TEOLOGICA.

Esta larga aunque somera síntesis podrá bastar por sí sola para darnos a conocer el aprecio grande en que tenía y la importancia que el Angélico Doctor 'daba al estudio de los ángeles. Mas independientemente de la autoridad del Santo, es evidente la importancia de este tratado, con el cual conocemos mejor a Dios y penetramos más hondamente en la constitución del universo al mismo tiempo que podemos llegar a conocer, con la ayuda que en ello nos presta la fe, cuales deban ser nuestras relaciones con esos seres superiores que quienes Dios se sirve en sus relaciones con el mundo y si desde este punto de vista resulta importante este tratado en todo momento, no lo es menos en estos tiempos, en que el más grosero materialismo trata de negar no sólo los más preciados y nobles valores del espíritu, sino la existencia misma de todo lo que trascienda la materia.