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sábado, 7 de mayo de 2016

La Santa Rusia

Historiografía bizantina

La historiografía bizantina oficial conserva el recuerdo de unos tratados de paz entre rusos y bizantinos, en tiempos de. Basilio I y del patriarca Ignacio, repuesto en su silla patriarcal entre los años 867 y 877. Se ponía término a los mutuos ataques, mediante mutuas concesiones; y al mismo tiempo se animaba a los rusos a abrazar al' Cristianismo. El propio patriarca Ignacio les enviaba un nuevo arzobispo, según esa misma crónica, que marchó a la región de los rusos y logró las primeras conversiones. En todo caso, gracias al proselitismo de Bizancio, comenzó a constituirse una pequeña comunidad cristiana en las estepas de Kiev. Novgorod seguía imbuida de paganismo, y ésta, precisamente, pondría en serio peligro la persistencia de la naciente cristiandad de Kiev. Comenzaron rivalidades entre sus dos príncipes, y el príncipe Oleg de Novgorod, daría muerte al de Kiev, Asdold. Naturalmente, el paganismo reinante dejaría sentir su influjo sobre la naciente cristiandad klevense, viéndose obligados estos primeros cristianos rusos, a llevar su inicial vida de catacumbas. Nada nos ha legado la historia, pero es circunstancia que se puede suponer, aunque parece que no llegaron a ser aniquilados del todo con la invasión de Oleg de Novgorod y sus guerreros.

La documentación histórica propiamente tal, se inicia en la primera mitad del siglo X, con el gobierno del príncipe Igor, cuyo comienzo colocan las crónicas para el 913. Era hijo del príncipe Rurik, y había sucedido en el 912 al príncipe Oleg. Desde mediados del siglo IX el príncipe Rurik procedente de Noruega, había conseguido establecerse en territorio ruso; en el 856 había conquistado Novgorod, y se había aliado al príncipe Oleg, originario de Heligoland. Precisamente Oleg le sucedería en el 873, y se apoderaría de Kiev en el 882 instaurando un régimen de represión contra los nuevos cristianos.  Tras un período de represión y de persecución, llegaría en el 911 a un nuevo tratado con los bizantinos; se intentaba armonizar las relaciones mutuas, sobre todo en el trato para los cristianos. Oleg morra en -el 912, y le sucedía en Kiev el príncipe Igor, hijo de Rurik. Con ello entraba en Kiev una nueva dinastía. Al menos, si no ferviente, sí se mostraría más tolerante con los cristianos kievienses. El historiador Goloubinsky llega a suponer, aunque sin fundamentos históricos, que llegó a abrazar él mismo el cristianismo pero secretamente.

Su expedición contra Bizancio en el 941 acabaría en verdadero desastre. Tres años más tarde, en el 944, se firmaba un nuevo tratado con Bizancio. Es cuando aparece claramente la existencia de una pequeña comunidad cristiana en la ciudad de Kiev. Se habla ya de la iglesia cristiana de San Elías, que haría las veces de "catedral". Según Tikhomirov, había algunas iglesias más en el recinto de la ciudad y sólo la de San Elías tendría este título de catedral, señal de que había ya obispo propio. Otros autores, como Goloubinsky, sostienen que era una sencilla iglesia parroquial, En todo caso, consta la existencia ya de una cristiandad organizada.  Igor moría en el 945, y le sucedía en calidad de regente, su viuda, la princesa Oiga, durante la minoría de edad de su hijo Sviatoslav.  Sviatoslav, hijo de Igor y Oiga, tenía entonces diez años, ¿Quién era esta princesa Oiga? Oiga gobernaría el principado de Kiev desde el 945 al 969, durante la minoría de edad de su hijo, y luego, durante continuas y largas ausencias de su hijo Sviatoslav. Sus contemporáneos la colman de elogios.

En los escritos de los cronistas y de los hagiógrafos, se hacen elogios legendarios de su sabiduría y sagacidad, hasta el punto de darle el apelativo de "apóstol", o mejor, de "igual a los apóstoles".  Alejandro Vetelev, archipreste de la iglesia rusa, hace notar muy justamente que son muy pocos los santos o santas acreedores de este título: Santa María Magdalena, favorecida con la aparición del mismo Señor; Santa Elena, que tuvo tanto interés en la exaltación de la Cruz de Cristo; Santa Nina, evangelizadora del pueblo gregoriano, y Santa Oiga, madre del cristianismo ruso.  Según la crónica de Néstor, o también en los Anales de la Nación rusa (fuente única para la historia primitiva de Rusia), obra de diversos monjes de los monasterios de Kiev, la princesa Oiga era originaria de Pskov. (Pskov: cerca de Leningrado a orillas del lago Peipus).  Según una leyenda, era barquera de oficio; y al trasbordar una vez al príncipe Igoren su barca, captó, por su belleza y atento juicio, la atención del príncipe, quien luego la desposó.

En Pskov se conservan no pocos documentos que recuerdan su origen. Para Goloubinsky, era varega y su nombre es la forma femenina de Oleg, y sería hija de un gobernador de Pskov; Kovalevsky, cree que era hija del propio Oleg, el cual, al no tener descendencia masculina, daría a su hija por esposa .al príncipe Igor, de la familia de Rurik. En todo caso, al desposarse con Igor, tanto Otón de Alemania como el emperador "de Bizancio, le reconocieron el rango real. Olga era pagana, y a la muerte de su marido Igor (al parecer por una traición de los drevlianos), comenzó vengándose cruelmente de los asesinos. No había escrúpulos de conciencia que detuvieran sus anhelos de venganza. Así fueron muriendo no pocos drevlianos; hasta se habla de 5.000 invitados a un banquete, y quemados vivos al prender fuego a toda la ciudad. En cambio, era prudente y sagaz en el gobierno y administración de su principado. La vida de los pocos cristianos que la rodeaban, iba haciendo impacto en su propia vida. Por de, pronto, no pensó contraer segundas nupcias, como era costumbre pagana, Prefirió permanecer viuda, dedicada a la educación de su hijo Sviatoslav, y al gobierno del principado. En -sus miras políticas, entraba el entendimiento con el imperio Bizantino. En el 957 hacía un viaje a Constantinopla, que le proporcionó ocasión para profundizar en el conocimiento de la religión cristiana.

Dicen las crónicas del tiempo, que el mismo patriarca de Constantinopla le enseñaría tos principales dogmas de la fe. Otros autores, como Prosvirnine, nos recuerdan que la acompañaba un sacerdote cristiano, Gregario de nombre, y que debía ser párroco de la iglesia de San Elías. Él era el encargado de la instrucción religiosa de la princesa regente. Parece que, durante este viaje a Constantinopla, debió recibir el bautismo en la iglesia de Santa Sofía. El propio emperador habría sido padrino. El bautismo mismo sería administrado por el Patriarca. Recibiría el nuevo nombre de Elena, en homenaje a la esposa del emperador que llevaba tal nombre, o quizás en recuerdo de la esposa del emperador Constantino, a la que darían posteriores autores rusos el apelativo mencionado de "igual que los apóstoles".

Hay cronistas de la época que reseñan detalladamente este viaje de la princesa Oiga a Constantinopla, y nada dicen de ese pretendido bautismo. Silencio que ha llevado a los historiadores a dudar de su bautismo en Constantinopla, poniéndolo incluso antes de ese viaje a la capital del imperio bizantino. Lo habría recibido antes en la misma ciudad de Kiev. En todo caso, a su regreso a Kiev, fue colmada de máximos honores y regalos, y recibió la bendición del patriarca.


A pesar de estas apreciaciones de muchos historiadores bizantinos y rusos, parece que la misma Oiga no había quedado muy bien impresionada de su recibimiento y trato por parte de la corte bizantina, pues se habla de que el orgulloso emperador la había hecho esperar varias semanas, antes, de darle la audiencia solicitada. Se añaden otras razones varias, como la petición, no atendida por entonces, de un obispo titular para la sede de Kiev. Fue, de todos modos, cuando comenzó a pensar en un acercamiento a la Iglesia de Occidente. 

CONTINUARA...