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viernes, 27 de mayo de 2016

La Misa de Siempre - Mons.Marcel Lefebvre


 El Evangelio


El Evangelio refiere los episodios y las enseñanzas de la vida de Jesús. La lectura atenta de la Palabra de Dios es una invitación a seguir a Nuestro Señor.

1. La meditación de la vida de Jesús

La meditación de la vida de Jesús en todos sus detalles nos pone poco a poco en el ambiente de la realidad y nos saca del ambiente habitual de ilusión en que vivimos sin damos cuenta. El pecado y sus consecuencias han logrado crear un mundo de espejismos, de ilusiones y de errores a tal punto que los hombres acaban acostumbrándose al mundo sensualizado y humanizado, y no consiguen hacerse a la idea de que todo eso es vanidad y algo efímero con relación a la verdadera vida espiritual y sobrenatural: la vida eterna. La Santa y admirable vida de Jesús es un recuerdo constante de las realidades espirituales y divinas, las únicas que valen y son dignas de estima, y las únicas que son eternas. Todo en Jesús es volver a Dios, a la verdad, a lo real, a la sabiduría y a la santidad.

Ojalá pudiéramos convencemos cada vez más de la necesidad de seguir a Jesús como Él se lo pide a sus discípulos: "El que me sigue no anda en tinieblas". (]n 8, 12) "Si alguien quiere ser mi discípulo, que tome su cruz y me siga." (Mat 16, 24) No hay elección: o seguir a Jesús o quedarse con el demonio. No es sorprendente si Jesús sufre al ver a los hombres que prefieren las tinieblas a la Luz, y qué Luz: La que ha creado el mundo y lo sostiene en la existencia, La que ilumina a todo hombre que viene a este mundo y que le trae la luz de la salvación y de la gloria eterna! Pero prefieren las tinieblas de este mundo, que está opuesto a Nuestro Señor y de este mundo de la carne, del dinero, del egoísmo y del orgullo, antesala del infierno. Antes de dejar a la Persona de Jesucristo, para tratar de comprender su obra redentora de salvación y meditar los medios que Él instituyó para comunicamos de nuevo la gracia de la salvación, procuremos grabar de un modo imborrable en nuestras mentes la imagen real y viva de Jesús, que tiene que iluminar y orientar toda nuestra vida.'?" Procurad reproducir en vuestra vida el Evangelio que anunciáis, para que pueda decirse de vosotros: "Bienaventurados los pies de los que anuncian la paz y los verdaderos bienes". 109 (Is 52, 7) Tened por calzado los ejemplos de los Santos para pre- dicar con fruto el Evangelio de la paz. Ahí es donde se encuentra la paz; el orden no puede existir sin Dios ni sin Nuestro Señor Jesucristo."?


2. El único evangelio
San Pablo dio a los Gálatas consejos muy preciosos para permanecer fieles al único Evangelio de Cristo. Es muy útil leer el primer capítulo de la Epístola de San Pablo a los Gálatas. Es una lección extraordinaria que se aplica perfectamente a nuestro tiempo y a nuestra situación. ¿Qué dice San Pablo? O insensati Galatóe! No teme decirles: "iOh insensatos Gálatas!" (Ga13, 1) ¿Por qué? ¿Qué habían hecho los Gálatas? "¿Cómo puede ser que os paséis tan pronto a otro evangelio? (Gal 1,6) ¿Cómo puede ser? Yo vengo a enseñaros un Evangelio; luego me voy un año y medio o dos años, y vosotros volvéis a las prácticas del Antiguo Testamento". ¿Cuál era ese evangelio? Querían volver a las prácticas del Antiguo Testamento. Él les había dicho: "El Antiguo Testamento ha terminado. Ahora es el bautismo, la Eucaristía, la práctica de la fe, de la esperanza y de la caridad; sobre todo, nada de circuncisión, nada de manifestaciones del Antiguo Testamento ni de sacrificios". San Pablo se va y resulta que vuelven a las prácticas del Antiguo Testamento. "¿Cómo puede ser? ¿Cómo habéis pasado a otro evangelio? Es que habéis tenido profetas y doctores que os han arrastrado al error". Y dice: "Si lo que hacéis ahora es justo, en ese caso no valía la pena que Nuestro Señor hubiese sido crucificado ni que resucitase, siendo que fue crucificado y resucitó para empezar un tiempo nuevo para la santificación de las almas. Hemos perdido el tiempo." Y en ese momento es cuando dice esta hermosa palabra que mencionamos a menudo: "Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, y sea anatema!" (Gal 1, 8), es decir, que quede excomulgado. ¡Es maravilloso! Y repite: "También ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡ sea anatema!", que sea apartado de Dios ... Éste es el primer capítulo de la Epístola a los Gálatas. ¡Es maravilloso! Esto explica perfectamente nuestra situación. Desde el concilio Vaticano II se ha pasado a otro Evangelio: el Evangelio de los derechos del hombre, de la libertad religiosa y del ecumenismo, y todo eso se concreta con nuevos sacramentos, nuevas misas, una nueva enseñanza y un nuevo catecismo. Todo es nuevo, según nuevos principios, principios que son otro evangelio y que no es el Evangelio de la Iglesia Católica. Quisieran arrastramos por ese rumbo; se nos considera como disidentes porque no queremos seguirlos por ese camino, rumbo adúltero, repito. Nosotros decimos: "No". No hay otra opción. No queremos cambiar nuestra fe por otro evangelio. No conocemos otro evangelio sino el de Nuestro Señor Jesucristo y el de la Iglesia de siempre, el Evangelio que la Iglesia ha enseñado durante veinte síglos.!"