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martes, 22 de marzo de 2016

"Ite Missa Est"


MARTES SANTO

LA HIGUERA MALDITA. — Este día vuelve de nuevo Jesús a Jerusalén muy de mañana. Quiere dirigirse al templo y confirmar allí sus últimas enseñanzas. Claramente prevé que el desenlace de su misión va a comenzar. El mismo acaba de decir a sus discípulos: "Dentro de dos días se celebrará la Pascua y el Hijo del hombre será entregado para ser crucificado". Los discípulos que marchan en compañía de su maestro por el camino de Betania a Jerusalén quedan estupefactos al contemplar la higuera que Jesús había maldito el día anterior. Se había secado como un leño cortado, desde las raíces hasta las hojas. Pedro se acerca a Jesús y le dice: "Maestro, mira la higuera que maldijiste; se ha secado." Jesús aprovecha la ocasión para enseñarnos que la materia está sometida al espíritu cuando éste se mantiene unido a Dios por la fe y dice: "Tened fe en Dios: en verdad os digo que cualquiera que dijere a este monte: levántate y arrójate al mar y no dudare en su corazón, más creyere que se hará todo cuanto dijere, todo le será hecho. Por tanto os digo que todas las cosas que pidiereis en vuestra oración creed que las recibiréis; y se os darán"

JESÚS EN EL TEMPLO. — Continuando el camino, pronto se entra en la ciudad, y apenas ha llegado Jesús al templo, se le acercan los príncipes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos y le preguntan: "¿Con qué poder haces estas cosas, quién te ha dado tal poder?"'. Se puede ver en el Santo Evangelio la respuesta de Jesús, así como las diversas enseñanzas que dió con ocasión de este encuentro. No hacemos más que indicar, de un modo general, el uso que hizo de las últimas horas de su vida mortal nuestro divino Redentor; la meditación del Evangelio suplirá lo que no decimos. Como los días precedentes, sale de la ciudad por la tarde, y atravesando el monte de los Olivos, se retira a Betania, con su Madre y sus amigos. La Iglesia lee hoy, en la Misa, el relato de la Pasión según San Marcos. En orden cronológico el Evangelio de San Marcos fué escrito después del de San Mateo: Por esta razón se da el segundo lugar a la Pasión según San Marcos. Es más corta que la de San Mateo y parece un resumen de la misma; pero se encuentran en ella ciertos detalles que son propios de este Evangelista y nos muestran las notas de un testigo ocular. Todos sabemos, en efecto, que San Marcos fué discípulo de San Pedro y que escribió su Evangelio bajo la dirección del Príncipe de los Apóstoles. En Roma se celebra la Estación en la Iglesia de Santa Prisca.

M I SA
Dentro de tres días se alzará la cruz sobre el monte, sosteniendo en sus brazos al autor de nuestra salvación. En el introito de hoy, la Iglesia nos manda saludar por anticipado al trofeo de nuestra victoria y gloriarnos en él.

INTROITO
Mas a nosotros nos conviene gloriarnos de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo: en quien están nuestra salud, nuestra vida y nuestra resurrección: por el cual hemos sido salvados y libertados. — Salmo: Compadézcase Dios de nosotros, y bendíganos: brille sobre nosotros su rostro, y tenga piedad de nosotros. — Mas a nosotros...

En la colecta, la Iglesia pide que el santo aniversario de la Pasión del Salvador sea para nosotros fuente de misericordia, y que no se termine sin que nosotros seamos plenamente reconciliados con la divina justicia.

COLECTA
Omnipotente y sempiterno Dios: haz que celebremos los Misterios de ,1a Pasión del Señor de tal modo, que merezcamos alcanzar nuestro perdón. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.

EPISTOLA
Lección del Profeta Jeremías (XI, 18-20).
En aquellos días dijo Jeremías: Señor, tú me lo demostrasteis y yo lo conocí: entonces me hiciste ver sus obras. Y yo fui como un cordero manso, que llevan a degollar: y no conocí que maquinaban contra mí designios, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto, y arranquémosle de la tierra de los vivientes, y su nombre no se recuerde ya más. Pero tú, Señor de los Ejércitos, que juzgas justamente, y escrutas los riñones y los corazones, harás que yo vea tu venganza en ellos: porque a ti, Señor, Dios mío, he revelado mi causa.

LA INMOLACIÓN DEL MESÍAS. — Una vez más deja oír su voz el profeta Jeremías. Hoy nos presenta las propias palabras de sus enemigos que han conspirado para darle muerte. Todo es misterioso; se siente que el profeta es aquí figura de uno mayor que él. "Pongamos, dicen, astillas en su pan", es decir: Arrojemos un lefio venenoso en su alimento para causarle la muerte. Tal es el sentido literal cuando no se refiere más que al profeta; pero, ¡cuánto mejor se cumplen estas palabras en nuestro Redentor! La carne divina, nos dice, es el pan verdadero bajado del cielo; este Pan, este cuerpo del Hombre-Dios está destrozado, ensangrentado; los judíos le clavan sobre un madero de modo que está traspasado de dolor al mismo tiempo que este madero está completamente bañado en su sangre. Sobre este madero se inmola el Cordero de Dios; y por este sacrificio participamos del Pan celestial, que es al mismo tiempo la carne del Cordero y nuestra verdadera Pascua.

El gradual, tomado del salmo XXXIV, nos muestra el contraste de la vida humilde del Salvador con los aires amenazadores y arrogantes de sus enemigos.

GRADUAL
Pero yo, cuando ellos me molestaban, me vestía de cilicio, y humillaba mi alma con el ayuno: y mi oración se revolvía en mi seno. J. Juzga, Señor, a los que me dañan, vence a los que me combaten, empuña las armas, y el escudo, y levántate en mi ayuda.

La Pasión según San Marcos se canta después del Gradual con los mismos ritos que se observaron en la de San Mateo. En el Ofertorio, el Mesías pide a su Padre socorro contra las asechanzas de sus enemigos que se disponen a hacerle morir.

EVANGELIO
La Pasión según San Marcos
(Cap. 14 y 15)

OFERTORIO
Guárdame, Señor, de la mano del pecador: y líbrame de los hombres inicuos. En la Secreta, la Iglesia presenta a la divina Majestad el tributo de nuestros ayunos con la hostia santa de la cual toman su mérito y eficacia.

SECRETA
Suplicámoste, Señor, hagas que estos sacrificios, santificados con saludables ayunos, nos restauren eficazmente. Por el Señor.

Las palabras del salmista, que la Iglesia toma para la Antífona de la Comunión nos muestran la audacia siempre creciente de los enemigos del Salvador y las disposiciones de su alma en los días que precedieron a su sacrificio.

COMUNION
Hablan contra mí los que se sientan en la puerta: y cantan coplas contra mí los que beben vino: pero yo, Señor, dirijo a ti mi oración en el tiempo de tu voluntad, fiado, oh Dios, en la muchedumbre de tus misericordias.

En la Poscomunión la Iglesia pide, por los méritos del Sacrificio que acaba de renovar, el perdón completo de todos nuestros males, cuyo remedio es la sangre del Cordero divino.

POSCOMUNION
Haz, oh Dios omnipotente, que con tus santos Misterios se curen nuestros vicios, y alcancemos los remedios sempiternos. Por el Señor.

Humillad vuestras cabezas delante de Dios.

ORACION
Haz, Señor, que tu misericordia nos purifique de todo rastro de vejez, y nos haga capaces de la santa novedad. Por el Señor.