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jueves, 31 de marzo de 2016

¿ES VALIDA O INVALIDA LA NUEVA MISA?


Vengamos ahora a los fines de la Misa.


1) El último fin. Es el de un Sacrificio de alabanza la Santísima Trinidad, según la declaración explícita de Cristo, en el primordial propósito de su misma Encarnación: "Al venir al mundo, dijo: Hostiam et oblationem noluisti, corpus autem aptasti mihi, no te agradaron la hostia y las oblaciones, por eso me diste un cuerpo" (Ps. XXXIX, 7-9, Heb. X, 5)


2) El fin ordinario. Es el del Sacrificio propiciatorio.

Este fin también ha sido velado, porque en vez de hacer hincapié en la remisión de los pecados de los vivos y muertos, pone el énfasis en el alimento y santificación de los que están presentes (N" 54.) "Ahora es cuando tiene lugar el centro y culmen de toda la celebración, cuando se llega a la plegaria eucarística, que es una plegaria de acción de gracias y santificación...(5) “Cristo ciertamente instituyó el Sacrificio y Sacramento Eucarístico, en la Ultima Cena, poniéndose a sí mismo en estado de Víctima, para que nosotros podamos estar unidos a Él en ese estado, pero su propia inmolación precede a poder nosotros comer la Víctima y tiene un pleno valor redentor antecedente (la aplicación de la inmolación sangrienta. Esto está confirmado por el hecho que los fieles presentes al Santo Sacrificio no están obligados a comulgar sacramentalmente (6). El fin inmanente. Cualquiera que sea la naturaleza del Sacrificio, es absolutamente necesario que sea agradable y acepto a Dios. Después de la caída del primer hombre, ningún sacrificio podía pretender ser acepto, por sí mismo y sin tener en cuenta el Sacrificio de Cristo. El "Novus Ordo" cambia la naturaleza del ofertorio, convirtiendo a éste en una especie de intercambio de dones entre el hombre y Dios: el hombre da el pan, (fruto de la tierra y del trabajo del hombre) y Dios lo convierte en "el pan de la vida" el hombre ofrece el vino (fruto de la vid y de su propio trabajo) y Dios hace que ese vino se convierta en una "bebida espiritual "Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este pan (o vino) fruto de la tierra (o de la vid) y del trabajo del hombre...El será para nosotros "pan de vida" (o espiritual bebida" (7) No es necesario comentar las manifiestas indeterminaciones de estas fórmulas "pan de vida" y "bebida espiritual", que pueden significar cualquier cosa. El mismo intolerable equívoco, que señalamos en la definición de la Misa, se repite aquí. En la definición comentada, Cristo está presente tan sólo de una manera espiritual entre los suyos; aquí, el pan y el vino son cambiados únicamente de una manera espiritual, no substancial mucho menos sacramentalmente. (Lenguaje propio de los modernistas y señalado por su Santidad San Pio X en su Enciclica


En la preparación del ofrecimiento, -encontramos un equívoco semejante, como consecuencia de la supresión de las dos grandes oraciones. Lo que, en el antiguo Misal decía: "Deus qui humanae substantiae dignitatem mirabiliter considisti et mirabilius reformasti" que era una referencia al estado de la justicia original en que Dios creó al hombre y a la obra redentora, que con la Sangre de Cristo, vino a restaurar superabundantemente lo que por el pecado había perecido: una magnífica recapitulación. De toda la economía del Sacrificio, desde Adán hasta el presente momento. El ofrecimiento final y propiciatorio del Cáliz del antiguo Misal decía: "te ofrecemos, Señor, este Cáliz de salud, implorando tu clemencia, para que, ante el acatamiento de tu Divina Majestad, suba cum odore suavitatis, para salud nuestra y de todo el mundo". Esta oración reafirmaba admirablemente el plan divino. Con la supresión de esta continua referencia a Dios en las oraciones eucarísticas, ya no existe una clara distinción entre lo Divino y lo humano en el Sacrificio. Después de remover la piedra angular, los reformadores tenían que poner un andamiaje al suprimir los fines reales, tienen que sustituir con fines ficticios, por ellos escogidos, empezando con gestos que acentúan la unión del sacerdote y de los fieles, y la unión de los fieles entre sí. De allí la nueva rúbrica: "Es conveniente que los fieles manifiesten su participación en la oblación, llevando el pan o el vino para la celebración eucarística, u otros dones con que se socorran las necesidades de la Iglesia o de los pobres". Los dones a la Iglesia y a los pobres están antepuestos o equiparados a la Hostia Divina, que debe ser inmolada. Hay el peligro de que la singularidad de este ofertorio sea tan confusa, que la participación en la inmolación de la Víctima se convierta en algo así como una reunión filantrópica o un banquete de caridad.




(5) Debería añadirse la Ascensión, si queremos recordar (Unde et memores), que no asocia, sino clara y terminantemente distingue... tam beatae pasionis, nec non et ab inferis Resurrectionis, sed et in caelum  gloriasae Ascensionis". (Recordando, pues, -25-Señor, así tu Santa Pasión, como tu Resurrección..., como tu gloriosa ascensión al cielo).  Este fin último ha desaparecido en el Ofertorio, el desaparecer la oración "Suscipe, Sancta Trinitas", y del fin de la Misa, al quitar la oración '''Placeat tibi, Sancta Trinitas", y del Prefacio, que en los domingos no será ya el Prefacio de la Santísima Trinidad, y así, en el futuro, solamente será dicho una vez al año.



(6) Este ardid se descubre también en la eliminación sorprendente, en los nuevos Canones, del Memento (o conmemoración) de los difuntos y de cualquier mención de las almas que sufren en el Purgatorio, a las que se aplicaba antiguamente el Sacrificio propiciatorio.



(7) Cf.Mysterium Fidei de Paulo VI. “El Papa San Pio V condena el error del simbolismo, juntamente con las nuevas teorías de la "transignificación" y la "transfinalización”... "Ni es correcto el estar tan preocupados en la consideración de la naturaleza del signo sacramental, que la impresión es repetida que el simbolismo -y nadie niega su existencia en la Santísima Eucaristía expresa y agota todo el significado de la presencia de Cristo en este sacramento. Ni es tampoco correcto tratar del misterio de la transubstanciación, sin mencionar el maravilloso cambio de toda la substancia del pan en el Cuerpo de Cristo, y de toda la substancia del vino en Su Sangre, de la cual habla el Concilio de Trento, y con este lenguaje hacer que esos cambios consistan solamente en una "transignificación" o 'transfinalización", para usar sus propios términos. Lo mismo dice Santo Tomas sobre el simbolismo cuando trata el tema en la suma Teológica y se queda con el de transubstanciación.




(8) El introducir nuevas fórmulas o expresiones, que, como ocurre en los textos de los Santos Padres y Concilios y del mismo Magisterio de la Iglesia, debe hacerse en un sentido univoco, subordinado a la substancia de la doctrina, con la cual forman esas fórmulas o expresiones un todo inseparable (por ejemplo, 'banquete espiritual", "alimento espiritual", "bebida espiritual", etc., etc.). En su Encíclica Mysterium Fidei, Paulo VI afirma: "Cuando la integridad de la fe ha sido preservada, también debe salvarse una apropiada manera de expresión. De lo contrario el uso cotidiano o nuestro impreciso lenguaje pueden, aunque esperamos que no suceda, dar ocasión a falsas opiniones en la fe, en muy hondas materias... “y citando a San Agustín, añade: "Hay una exigencia en nosotros a hablar según una regla fija, para que las palabras no bien seleccionadas y fijas no hagan surgir también una comprensión errónea de los asuntos que expresamos". Y continua el Papa: "Esta regla de lenguaje ha sido introducida por la Iglesia en el largo trabajo de siglos, con la protección del Espíritu Santo. Ella la ha confirmado con la autoridad de los Concilios. Ha sido más de una vez la prueba de garantía de la fe ortodoxa. Debe observarse religiosamente.  Nadie debe presumir alterarlo a su capricho o con el pretexto de un nuevo conocimiento... -Es igualmente intolerable que cualquiera, por propia iniciativa, se atreva a modificar las formulas con las que el Concilio de Trento ha propuesto la doctrina eucarística de la fe". 

R.P. Arturo Vargas Meza

CONTINUARA...