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miércoles, 6 de enero de 2016

EPIFANIA - (San Buenaventura)


EPIFANIA
(continuación)


¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?, etc. Este texto lo trae San Mateo, y en él se nos explica el asunto de la presente solemnidad, que es la venida de los Reyes de Oriente a venerar y, adorar a Cristo, la Iglesia, tanto la latina como la griega, solemniza actualmente la venida de estos Reyes orientales con solemnidad espiritual. Estos Reyes de Oriente fueron no sólo las primicias de los cristianos, sino también como el fundamento de la fe cristiana y los iniciadores de la religión cristiana entre los gentiles. Por esto la Iglesia universal celebra la presente solemnidad para ensalzar la fe de los mismos, y nos explica la fe de los Magos para que los imitemos. Ahora bien, como quiera que los hábitos se conozcan por los actos, hay que hacer notar que la fe de los Magos se explica aquí. Con relación a un triple acto, saber, en cuanto al acto intrínseco, en cuanto al acto precedente. Fe y en cuanto al acto subsiguiente. El intrínseco es creer en Dios; el acto precedente es cuando uno es movido a creer por la vista, como los milagros; el acto sub-siguiente es cuando uno se determina a creer en Dios, o sea, a réndirle culto. El evangelista nos insinúa el acto intrínseco al decir: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Insinúa el acto precedente, diciendo: Vimos su estrella en el Oriente; Y toca el acto subsiguiente cuando dice: Y venimos a adorarle, corno si dijera: le buscamos porque vimos su señal, que nos llevaba como por la mano, y venimos a ofrecerle el debido culto. Digo, pues, que en primer término nos explica la fe de los Magos en cuanto al acto intrínseco, que es creer en Dios, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? El buscar a Dios denota la fe de los Magos. Dice el Apóstol a los Hebreos: Es necesario que el que se llega a Dios, crea que, hay Dios, y que es remunerador de los que le buscan: los Magos creyeron que hay Dios y que es remunerador de los que le buscan. Por esto dijeron claramente: ¿Dónde está el que ha nacido?, etc. Pero considerando superficialmente la venida de los Reyes podría alguno reprochados y tenerlos por locos. ¿Por qué motivos unos hombres hechos y sabios vinieron a buscar al Niño? ¿Qué harán con este Niño, que no puede hablar ni contestarles? ¿Por qué causa unos Reyes poderosos y ricos vinieron a buscar a un niño pobrecito? ¿Qué razón hay I para que unos Reyes grandes y ricos vinieran a buscar al Rey de los judíos? la nación de los judíos estaba sometida a extraños; por esto los romanos dominaban en el reino de los judíos. Además, este niño era tenido en nada; ninguno de los judíos se preocupaba de él. Aún más: parecía cosa monstruosa que unos Reyes libres y gloriosos, dejando sus tronos, vinieran a buscar a un niño. Mas el que considerase esto exteriormente, no contestaría a la pregunta de los Magos. Objetarás que eran necios, porque, siendo ellos sabios, vinieron a buscar a un niño; siendo ricos, a un pobre; siendo gloriosos y sublimes, a un rey tenido por nada. Estos son los secretos de la fe, que considerados superficialmente no son de ningún valor, pero examinados diligentemente, contienen grande y noble razón de ser. Consta, pues, que estos Magos buscan al nacido Rey de los judíos, niño pobrecito y rey tenido en nada, y que por ello los Magos fueron grandes, ricos y gloriosos. Y esto, ¿por qué? Considéralo y lo verás. Buscaban a un Rey pequeño por concepción materna, pero sempiterno por la generación paterna, y por consiguiente admirable y digno, y muy digno de ser buscado. Esto es precisamente lo que el ángel dijo a la Virgen: He aquí que concebirás en tu seno y darás a luz un hijo. Este será grande y será llamado el Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará en la casa de Jacob por siempre y no tendrá fin su reino. Darás a luz un niño, y, sin embargo, es Dios eterno; por esto se dice: Este será grade, etc.; y, en consecuencia, le dará el Señor Dios el trono de David, su Padre. Todo este misterio es profundo y nos lo explica el Espíritu Santo por boca del profeta Miqueas, como contestando el Señor a la pregunta de los Magos: Y tú, Belén de Efrata, pequeña eres entre los millares de los pueblos de Judá, pero de ti me saldrá el que será dominador de Israel, y tu salida desde los días de la eternidad.  Así les contestaron los escribas y fariseos, pero mutilando, pues no pusieron: Y su salida desde el principio, desde los días de la eternidad. El Espíritu Santo explica a los Magos y a los cristianos que Cristo no nació en Jerusalén, sino' en Belén. Es verdad que es el Rey eterno, pero nacido en e! tiempo y hecho niño; por eso quiso recostarse en un pequeño lugar.

Pero ¿ por qué El Dios eterno nació en el tiempo y se hizo niño? Carísimos, esto es lo que movió a los Magos. El Dios eterno nació en el tiempo y se hizo niño para este fin: para que el hombre se hiciera hijo de Dios; y nació con segundo nacimiento en el tiempo para que tú, con segundo nacimiento, volvieras a nacer en el bautismo, para que tú, hijo de hombre,te hicieras hijo de Dios, y de esclavo que eras te volvieras libre, y siendo pequeño te hicieras digno del reino de los siglos. la Sagrada Escritura atestigua la verdad de esto; por eso dice el Apóstol a los Gálatas: Cuando vino el cumplimiento del tiempo, envió Dios a su Hijo, hecho de mujer, hecho sujeto a la ley, para redimir a los que estaban debajo de la ley, para que recibiésemos todos la adopción de hijos. ¿De qué hijos? Ciertamente de los hijos de Dios. Por manto vosotros sois hijos, Dios ha enviado a vuestros corazones el Espíritu del Hijo, que clama: Abba, Padre. El Hijo del Rey eterno se hizo el Hijo de la Virgen, y el nacido en la eternidad, nació en el tiempo, para' que el hombre, que nació en carne, renaciera en el bautismo. Por esto, dijo el Señor a Nicodemo: N o puede entrar en el reino de Dios sino el que renaciere de nuevo. Contéstale Nicodemo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede volver al vientre de su madre y nacer otra vez? Jesús le respondió: En verdad, en verdad te digo que no puede entrar en el reino de Dios sino el que fuere renacido de agua del Espíritu Santo, Todo aquel cuyo nombre se quiere inscribir en el cielo, es menester que renazca en el bautismo del agua y del Espíritu Santo. Guardaos! Tenéis dos nacimientos: el uno es el carnal de Adán, con el cual todos nacemos: hijos de ira; el otro es espiritual de Cristo, nacido de la Virgen, con el cual nacemos hijos de gracia. "Reconoced vuestra dignidad y no queráis volver a la primera vileza con vida degenerada". Lo que nació de carne, carne es; lo que nació de espíritu espíritu es, Si, pues, habéis nacido de carne, por ello gustáis de las cosas propias de la carne. Meditad si sois hijos de la libre o de la esclava, Reconoced vuestra dignidad nobilísima, que os viene de vuestro nacimiento espiritual. Los Reyes Magos preferían el nacimiento espiritual al carnal; por eso vinieron a la tierra en que debió nacer Cristo, y no sólo nació Cristo con segundo nacimiento, sino que se hizo niño. Isaías, capítulo 9, dice: Ha nacido un niño para nosotros, y un hijo se nos ha dado. Y quiso nacer en un lugar.