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miércoles, 6 de enero de 2016

EPIFANIA - (San Buenaventura)


EPIFANIA

(Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque
vimos su estrella en el Oriente y venimos a adorarle (Mr 2).


Protema: y la sabiduría, ¿dónde se halla? y ¿cuál es el lugar de la inteligencia? (Job 28,12). la cuestión propuesta en el protema por Job es una cuestión que se refiere a todos, pero de un modo especial a los que se dedican al estudio de la sabiduría. Todos los asistentes aquí estáis consagrados a adquirir la sabiduría o el tesoro de la sabiduría. Esta cuestión le fue propuesta a Job, y él mismo la contesta al momento diciendo: “No conoce el hombre su precio, ni se halla en la tierra de los que viven deliciosamente”. El abismo dice: no está en mí; y el mar habla: no está conmigo. Job habla con palabras metafóricas, pues el mar no habla: quiere manifestar que hay cuatro clases de hombres inhábiles para alcanzar la sabiduría, puesto que de ella están excluidos el hombre vano, el hombre lujurioso, el hombre impío y el hombre injusto: esto es, el hombre vano en el alma, el lujurioso en el cuerpo, el impío para con Dios y el injusto contra el prójimo. Estas cuatro clases de hombres son enteramente contrarios a las enseñanzas de la sabiduría y están en condiciones opuestas a la misma. Digo, pues, en primer lugar, que está excluido de alcanzar la sabiduría el hombre vano; pues se dice: No conoce el hombre su precio, ¿Cuál hombre? Ciertamente el hombre vano. Sin embargo: He aquí que todo es vanidad, es decir, todo hombre que vive. El hombre vano más bien busca manifestarse que ser, y por tanto está excluido de alcanzar la sabiduría.-En segundo lugar se excluye de alcanzarla al hombre lujurioso en el cuerpo; por esto se dice: No se encuentra en la tierra de los que viven en delicias, El hombre lujurioso es totalmente inhábil para alcanzar la sabiduría; por lo cual dijo Salomón: Lujuriosa cosa es el vino y la embriaguez tumultuaria. El que se deleita en estas cosas no será sabio.-En tercer lugar está excluido de alcanzar la sabiduría el hombre impío para con Dios; por esto se dice: El abismo dice: no está en mí; lo cual queda corroborado por aquello que se lee en el Génesis, 1: Las tinieblas estaban sobre la haz del abismo. El hombre del abismo no aplica su alma a la sabiduría; de aquí que se diga en el libro de la Sabiduría: En el alma maligna no entrará la sabiduría, ni morará en el cuerpo sometido a los pecados. -En cuarto lugar es excluido de alcanzar la sabiduría el hombre malvado con el prójimo; pues se dice: El mal' habla: no está en mí. El hombre pendenciero, que injuria a otros, es completamente inhábil para alcanzar la sabiduría, porque la raíz de la sabiduría es la justicia. Y para que el hombre sea discípulo  Y alcance la sabiduría es menester que se revista del espíritu de piedad, del espíritu de santidad, del espíritu de castidad y de justicia, para que desaparezcan de él las cuatro inhabilidades. Es necesario que todos nos revistamos de la virtud de lo alto, puesto que no hay nadie que no tenga algo de voluptuosidad, o de vanidad, o de indevoción, o de maldad. Por lo tanto, imploremos al Espíritu Santo, que dispone y enseña a los discípulos, que es el preparador y el maestro, para que nos consiga su gracia del Padre de los espíritus, etc.

CONTINUA...