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viernes, 22 de enero de 2016

El Peregrino Ruso


INTRODUCCION AL LIBRO TITULADO “EL PEREGRINO RUSO”
(R. Padre Arturo Vargas Meza)

Empezaremos una serie de escritos extraídos del PEREGRINO RUSO, con el fin de esclarecer, advertir y recalcar las palabras de Nuestra Señora en Fátima en tu corazón amable lector, sobre la CONSAGRACION DE RUSIA A SU INMACULADO CORAZON. Si mas de alguna vez te has preguntado, ¿Por qué Rusia y no otra nación? Conviene también tengas en cuenta el estudio serio e inconcluso que, sobre el tema, se ha hecho por el R. Padre Arturo Vargas Meza, cuyo título es; “Los acontecimientos mundiales a la luz de la Salette y Fátima”. Este incumplimiento de la Voluntad divina manifestada por medio de Nuestra Señora de Fátima por quienes deben hacerlo, es una grave injuria a Dios Nuestro señor.

Con este propósito y con el fin de hacer conciencia en los católicos de todo el mundo es necesario retomar este tema, valiéndonos de otras autoridades eclesiásticas que nos advierten sobre el peligro que se cierne sobre la humanidad. Quizá pocos lo adviertan y la mayoría lo ignore ¡Ojala fuera al revés! Pero las palabras de Nuestro señor son muy claras y no dejan lugar a duda: “El cielo y la tierra pasaran, pero mis palabras no pasaran” quizá me digas: “Las palabras del Evangelio pertenecen al depósito de la fe y no deben aplicarse a las revelaciones privadas” Si así fuera amable lector, ¿Por qué la Iglesia aprobó estas revelaciones privadas de la Salette y Fátima? ¿Crees tú que Dios Nuestro Señor Jesucristo permitiría que su Madre fuese deshonrada por los hombres tratándola de mentirosa? Piensa y medita esto en tu corazón.

Hablamos de autoridades eclesiásticas que se han pronunciado sobre lo antes dicho, he aquí lo que Mons. Cristiani dice: “En Rusia, el Demonio está presente en la conducción, en la política, en la enseñanza, en los designios de futuro de los dirigentes. Pero lo que durante tanto tiempo se ha llamado "la santa Rusia" permanece intacta, en una gran parte. La fe vive, la plegaria actúa. Los embustes del Demonio no han alterado la fe intensa del pueblo ruso. Las infestaciones son violentas y pérfidas, pero ineficaces en lo concerniente al alma profunda de la nación. Todo lo que sabemos o creemos saber sobre Rusia nos hace llegar a la conclusión de la dualidad esencial entre el partido diabólico que ejerce el poder y las masas populares que siguen siendo cristianas. Por su paciencia, por su fidelidad, por su apego a las viejas tradiciones nacionales, Rusia no sólo resiste a los ataques del Demonio, sino que se prepara, tal vez, por gracia de la Virgen María, la Panagia, Toda-Santa, a una resurrección que asombrará al universo. En todo caso, en un conflicto que abarcara al universo todo, no es seguro que avanzara con los enemigos de Dios y de su Cristo, ¡que obedeciera a la voz de orden de Satán! Si llegamos a algún conflicto gigantesco análogo al que antes de la creación del hombre, opuso a Miguel contra Lucifer, es decir los ángeles fieles a los ángeles rebeldes, es probable que los dos campos enfrentados no desatarán, como se cree comúnmente, un conflicto puramente político entre dos bloques, entre el este y el oeste, sino un conflicto altamente religioso entre Cristo y Satán, entre el amor y el odio, entre la fe y la incredulidad”. ¿Has notado lo que dice? Temo y tiemblo al tomar conciencia de este análisis profundo sobre Rusia y rogaría a Dios que no fuera cierto, pero no es así. El Cardenal Tisseran después del congreso de Ottawa Canadá, hablaba de Rusia con las siguientes palabras: “Tenemos toda razón para creer que nuestra amada Madre es abogada del pueblo ruso. El pueblo de Rusia esta entregado al culto de la Madre de Dios de una forma especial, culto que se ha mantenido inalterable durante 30 años de ateísmo en Rusia. El icono de la Santísima Virgen María ha conservado su lugar de honor.” Es una respuesta correcta que sintetiza la elección de Nuestra Señora, pero si aun no estás convencido/a escucha lo que un patriarca ruso. Después de dicha peregrinación, el arcipreste Alejandro Rehbinder, rector de las parroquias ortodoxas rusas de Biarritz y de Pau, y decano de las del sudoeste de Francia, escribe una carta a Mons. Théas, obispo de Tarbes y de Lourdes de la que extractamos el siguiente párrafo: “El recuerdo de ese lugar embalsamado por la presencia, invisible para nuestros ojos, pero cuán sensible para nuestras almas. De la Santísima Madre de Dios, en esos minutos en los que hemos podido orar allí, no solo personalmente, sino representando la santa y desdichada Iglesia de Rusia, e incluso de toda la Santísima Iglesia ortodoxa católica de Oriente, permanecerá entre los recuerdos más caros de nuestra vida. En la gran cuestión que todos tenemos en el corazón, la de la reunión de las Iglesias, vuestra graciosa autorización ha tenido, monseñor, un cierto alcance indiscutible. Al menos en nuestros corazones, el tabique interior que nos separa de la Iglesia Romana, ha perdido una gran parte de su fuerza de contención. Desde el presente, estamos unidos en nuestra común veneración por la Santísima Madre de Dios, cuya presencia muy especial en vuestra santa ciudad, lo creo, lo confieso y lo siento. En el fondo aspiramos a lo mismo: la unidad de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, tal como Él mismo, el Señor Soberano la entiende” 

Amable lector espero que te agrade la lectura de estos capítulos y, a la vez, te hagan conocer el verdadero espíritu de la que en otrora fue llamada “la santa Rusia”. 

(Comienzo desde el capítulo primero aunque ya se haya subido este capítulo sin la introducción, disculpen y ténganme paciencia)

R. Padre Arturo Vargas Meza.


CAPÍTULO PRIMERO

Por la gracia de Dios soy hombre y soy cristiano; por mis actos, gran pecador; por estado, peregrino de la más baja condición, andando siempre errante de un lugar a otro. Mis bienes son: a la espalda, una alforja con pan duro, la santa Biblia en el bolsillo y basta de contar. El domingo vigésimo cuarto después de la Trinidad entré en la Iglesia para orar durante el oficio; estaban leyendo la epístola de San Pablo a los Tesalonicenses, en el pasaje primero en que está escrito: “Orad sin cesar”. Estas palabras penetraron profundamente en mi espíritu, y me pregunté cómo es posible orar sin cesar, siendo así que todos debemos ocuparnos en diversos trabajos a fin de proveer a la propia subsistencia. Busqué en la Biblia y leí con mis propios ojos exactamente lo mismo que había oído: Orad sin cesar; orad en todo momento en espíritu; orad en todo lugar levantando unas manos puras. Inútil reflexionar; yo no sabía qué partido tomar.

¿Qué hacer?, pensé. ¿Dónde encontrar una persona capaz de explicarme estas palabras? Iré por las iglesias donde predican oradores famosos y acaso en ellas encontraré lo que busco. Y sin más, me puse en camino. Escuché muchos y excelentes sermones sobre la oración, pero todos eran instrucciones sobre la oración en general: qué es la oración, por qué se hade orar, cuáles son los frutos de la oración. Pero cómo llegar a orar de verdad, de esto nadie hablaba. Oí un sermón sobre la oración de espíritu y sobre la oración continua; pero nada dijo el predicador del modo de alcanzar esta oración. De manera que la asistencia a los sermones no me había resuelto lo que yo buscaba. Por eso dejé de asistir a ellos, y determiné buscar con la ayuda de Dios un hombre sabio y experimentado que me explicara este misterio, ya que tan atraído me sentía hacia él.



Así anduve mucho tiempo; leía la Biblia y me preguntaba si no habría en alguna parte un maestro del espíritu o un guía sabio y lleno de experiencia. Una vez me dijeron que en un pueblecito vivía hacía mucho tiempo un señor que sólo se ocupaba de su salvación: tiene en su casa una capilla, nunca sale fuera y siempre está rezando o leyendo libros espirituales. Al oír estas palabras, me puse sin tardar en camino hacia aquel pueblo; llegué y me dirigí a mi hombre. -¿Qué es lo que buscas en mi casa? -me preguntó: -Me han contado que sois un hombre piadoso y prudente; por eso os pido en nombre de Dios que me expliquéis qué quiere decir esta frase del Apóstol: Orad sin cesar, y cómo es posible orar de esta manera.

Esto es lo que deseo comprender sin poderlo conseguir. El hombre permaneció un rato en silencio, me miró con atención y dijo: -La oración interior continua es el esfuerzo incesante del espíritu humano por alcanzar a Dios. Para conseguir este saludable ejercicio, hay que pedirá menudo al Señor que nos enseñe a orar sin cesar. Ora más y con más celo y fervor, y la oración te hará comprender por sí misma cómo puede llegar a ser continua; pero para esto hace falta mucho tiempo. Dichas estas palabras, me dio de comer, me puso algunas cosas para el camino y se retiró. Pero no me había explicado nada. Me puse en marcha. Mientras caminaba, iba yo pensando, leía, reflexionaba como podía en lo que me había dicho aquel hombre, pero no podía comprender nada; pero eran tales mis deseos de llegar a interpretarle que pasaba las noches sin conciliar el sueño. Después de haber recorrido doscientas verstas, llegué a una ciudad cabeza de partido. En ella vi un monasterio. En la posada me dijeron que en él vivía un superior piadoso, caritativo y hospitalario. Me presenté a él, y me recibió con bondad, me hizo tomar asiento y me invitó a comer.

-Santísimo Padre -le dije-, yo no tengo necesidad de comida, sino que quisiera que me dieseis una lección espiritual: ¿Cómo he de obtener la salvación?

-¿Que cómo has de obtener la salvación? Vive según los mandamientos, ruega a Dios y serás salvo.

-Me han enseñado que hay que orar sin cesar, pero no sé cómo hacerlo, y ni siquiera puedo comprender qué significa oración continua. Os ruego, Padre, que me queráis explicar estas cosas.


-No sé, hermano mío, de qué manera explicártelo mejor. Pero espera: aquí tengo un librito que trata de esta cuestión. -Y sacó la instrucción espiritual del hombre interior de San Demetrio-. Toma, lee en esta página.


Y comencé a leer lo que sigue: «Estas palabras del Apóstol: Orad sin cesar, se aplican a la oración hecha por la inteligencia; la inteligencia puede, en efecto, estar siempre sumergida en Dios y orar a Él sin cesar.» -Explicadme cómo puede la inteligencia estar siempre sumergida en Dios sin distracciones y orar siempre a Él.

CONTINUA...