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lunes, 30 de noviembre de 2015

"¡LAS BIENAVENTURANZAS!"


Por fin, veamos las bienaventuranzas que hacen a la contemplación y unión con Dios.


Algunos filósofos enseñaron que la felicidad consistía en el conocimiento de la verdad, como Aristóteles y Platón, pero se despreocuparon de la limpieza del corazón y sus vidas en más de una ocasión estaba en contradicción con lo que enseñaban.


Cristo nos enseña: "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios".

No dice Bienaventurados los inteligentes y los que la cultivan, sino los puros de corazón aunque su inteligencia sea pobre...

Se cuenta en la historia de los Padres del Desierto que uno de ellos, pidió a Dios inteligencia y luz para entender un pasaje de la Sagrada Escritura. A ese fin  durante setenta semanas ayunó, comiendo sólo una vez en cada una de ellas. Viendo que a pesar de ello no lograba comprender, se humilló a ir a preguntar a otro ermitaño que sabía más que él. Apenas salió de su celda se le apareció un ángel y le dijo: "con tus setenta semanas de ayuno no obligaste a Dios como con la humildad de ir a preguntar a tu hermano, y por ello me envía Su Majestad a decirte lo que deseabas". Y habiéndolo hecho desapareció. Corazón limpio significa la mente pura, libre de todo deseo deshonesto. Mejor aún, puro de corazón, es aquel que tiene una conciencia purificada de cualquier clase de pecado y deseos, de malas intenciones, de doblez e hipocresía. El último grado es el de quien se ha limpiado de todo amor creado convirtiéndose él mismo en espejo de Dios en este mundo... la pureza importa la búsqueda del acercamiento a Dios...Para alcanzar esta perfección es necesaria una generosa mortificación, lograr una pureza de intención que sólo busca en todo, por insignificante que sea, la aprobación de Dios, el beneplácito del "Padre que ve en los secretos de los corazones".

"Que tu mano no sepa lo que hace la otra..." y así si "tu ojo es puro, será transparente todo tu cuerpo" (Mt. 6,22). San Agustín nos incita así a mantener puros los ojos del espíritu para poder ver a Dios..."purga tu interior, dice, de aquellas impurezas que te impiden ver a Dios". Se presenta como una cualidad dentro del alma, aunque pueda expresarse por medio de prácticas exteriores, como también los vicios opuestos..

¿Y qué es lo que ofusca el ojo del corazón? La codicia, la avaricia, la iniquidad, la concupiscencia del siglo...las vanidades. Así la pureza tiene un aspecto negativo, que es luchar y apartar lo que va contra ella misma, pero ese mismo esfuerzo tiene como finalidad proporcionar al amor un pleno dominio sobre los sentimientos, para así ofrecer campo libre a sus fuerzas..."Los que te ven, es porque en esta vida han sido limpios de corazón...Quiero veros Señor. Gran cosa es la que deseo, pero Vos me exhortáis a que la quiera. Ayudadme a purificar mi corazón, porque purísimo es lo quiero ver, e impuro es el medio con que quiero conseguirlo...Habitad Vos en mí, para que yo pueda habitar en vos. Si os recibo en mi corazón durante la vida, Vos, después de la vida presente, me admitiréis a vuestra presencia". Enseña San Juan Crisóstomo que tarea ardua es llevar la paz y la unión con Dios a quienes pelean. 

CONTINUA...