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viernes, 6 de noviembre de 2015

EL PRINCIPIO DEL FIN DE LA OBRA DE MONS, MARCEL LEFEBVRE.(Continuación...)



III.- El Primer Preámbulo Doctrinal (DP1) de Roma, 14 de Septiembre 2011

1.- La “Nota Preliminar.”

En el primer Preámbulo, presentado por Roma a Mons. Fellay, la Nota Preliminar que lo acompañaba habló de sus contenidos, los cuales: Definían ciertos principios doctrinales y criterio para la interpretación de la doctrina Católica, que son necesarios para asegurar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y sentiré cum Ecclesia, dejando abierto a discusión legítima el estudio y explicación teológica de las expresiones o formulaciones particulares presentes en los textos del Concilio Vaticano II y su Magisterio subsecuente. Al leer el texto del Preámbulo, del 14 de Diciembre de 2011, nos damos cuenta que:

- ¡“Los principios doctrinales” no son otros sino los más graves errores Conciliares, tales como colegialidad, libertad religiosa y la nueva eclesiología!

- ¡“La interpretación de criterio” de estos “principios” no es otro sino la “hermenéutica de la continuidad”, que clama reconciliar estos errores con la Tradición!

Luego, cuando esta Nota Preliminar habla de la “fidelidad al Magisterio de la Iglesia y sentiré cum Ecclesia”, sabemos que, desde el Vaticano II, se refiere a “la Iglesia Conciliar,” de la cual Mons. Lefebvre dijo era una adúltera unión con la Revolución. Finalmente, cuando el cardenal habla de dejar abierto “a discusión legítima el estudio… de los textos del Concilio Vaticano II y su subsecuente Magisterio,” esta es la “zanahoria” dada a los superiores de la Sociedad para hacerles creer que esto puede significar un cuestionamiento al Concilio. Roma Conciliar prometió la misma “discusión legítima” a todas las comunidades Ecclesia Dei desde 1988, pero una después de la otra, han cesado de criticar e incluso han aceptado las novedades conciliares (como Le Barroux ha aceptado la libertad religiosa).Entonces uno se preguntará: ¿Cómo Mons. Fellay no puede ver que esta “discusión legítima”, autorizada en papel, es sólo una trampa y de hecho no permite un solo cuestionamiento real sobre el Concilio? Por consiguiente uno se sorprende por la ingenuidad de Mons. Fellay cuando: En su carta-respuesta del 30 de Noviembre de 2011 él declara que el Preámbulo Doctrinal del 14 de Septiembre “eventualmente (¿?) deja la puerta abierta para una futura discusión doctrinal” y Cuando él dice aún más entusiastamente en su carta del 12 de Enero de 2012 que “la nota preliminar indica un movimiento a nuestro favor.”

No estamos de acuerdo con Mons. Fellay cuando él habla de “un movimiento a nuestro favor.” ¿Dónde está? Es claro que, desde la primer conversación entre la Sociedad y la Roma de hoy en día, el único “movimiento” que cualquiera puede notar de su lado es la de llevarnos a la Iglesia Conciliar. Eso es lo que el Arzobispo Lefebvre dijo cuando le puso fin a las discusiones de 1988: “el objetivo de esta reconciliación no es el mismo para la Santa Sede que para nosotros.” (Carta al Papa, 2 de Junio de 1988). Y, luego, ¿es cierto, como Mons. Fellay afirma, que esta Nota del Preámbulo casualmente “deja una puerta abierta para una futura discusión doctrinal”? Después de haber tratado todos los temas sobre los cuales había desacuerdo, ¿no fueron suficientes las discusiones doctrinales de 2009-2011? ¿La conclusión no fue lo suficientemente clara? ¡Ningún acuerdo doctrinal es posible! ¿Qué quedó entonces para “discutir” con la Roma modernista, especialmente cuando la misma Nota dice “aceptación del Preámbulo Doctrinal que sigue  al principal fundamento de la completa reconciliación con la Sede Apostólica.”?

Está claro que no quedaba nada de mayor importancia por discutir con la Sociedad. Pero en Septiembre de 2011 para Roma llegó el tiempo de someter a Mons. Fellay a una prueba de doctrina. 
   
2.- El Preámbulo Doctrinal (DP1) del 14 de Septiembre de 2011.

A. El Preámbulo Doctrinal del 14 de Septiembre de 2011 en general. Este Preámbulo presentado por Roma Modernista es una “obra maestra” de astucia y ambigüedad. Es un “reciclado” de las proposiciones doctrinales que ya se le habían hecho a la Sociedad en el pasado. Sus autores son, probablemente, los mismos teólogos Modernistas que participaron en las recientes discusiones teologales con la Sociedad. Sin embargo, él era consciente de la trampa del Preámbulo Romano, como fue mostrado cuando habló, en el Cor Unum de Marzo de 2012, en referencia a esas proposiciones:

“Así hemos recibido una propuesta que intentó hacernos entrar en el esquema de la hermenéutica de la continuidad.”

Pero debemos llamar la atención sobre el hecho de que en su Declaración Doctrinal del 15 de Abril de 2012, Mons. Fellay acepta las partes más importantes de este Preámbulo, del cual él sospecha, al admitir el concepto de una “Tradición viviente,” que encaja con la lógica de la “hermenéutica de la continuidad.”

B.- El Preámbulo Doctrinal del 14 de Septiembre de 2011 en particular.

Está compuesto por cinco partes:

-         La promesa de fidelidad a la Iglesia y al Papa
    (I);
-         La aceptación de las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia en materia de fe y moral, de acuerdo con la doctrina de la sección no. 25 de Lumen gentium(II);
-         La declaración de aceptación de las doctrinas conciliares (III):
o   Sobre el Papa y el colegio de obispos (colegialidad);

o   Sobre el ecumenismo y libertad religiosa;

o   Sobre la nueva noción de Tradición y su desarrollo.

-         La aceptación de la validez y legitimidad de la Misa Tradicional y sacramentos, así como esos de editiotypicade Pablo VI y Juan Pablo II (IV);

-         La aceptación del nuevo Código de Derecho Canónico (1983).

El texto del Preámbulo doctrinal no es sorpresivo por su originalidad, porque por un lado tomó otra vez los elementos del Protocolo de 1988, y por el otro sólo repitió lo que la Iglesia conciliar ha ido demandando de la Sociedad por más de 40 años: las doctrinas del Concilio Vaticano II, la nueva Misa y el nuevo Código de Derecho CanónicoRoma reforzó sus demandas al afirmar que el Magisterio actual el que decide qué pertenece a la Tradición. Por lo tanto, la decisión en última instancia sobre cualquier controversia en el contenido de la tradición siempre vuelve a las autoridades actuales. Así que, de acuerdo con la “hermenéutica de la continuidad” de Benedicto XVI, sería suficiente para las autoridades de la Roma actual el afirmar que no hay nada contrario a la Tradición en el Concilio y sus reformas. Roma locutaest. Causa finita est! Es relativamente fácil el responder a este documento, dado el hecho que estos temas han sido estudiados y refutados por muchas veces por el Arzobispo Lefebvre y los teólogos tradicionales por 50 años.


Entonces, ¿qué es lo que hará Mons. Fellay? 

CONTINUA...